Bastardos reales en la Historia de España: Juan de Austria II y final

Don Juan De Austria

Tras hablar de los orígenes de Juan de Austria, es el momento de introducirnos en cómo le fue la vida tras ser reconocido oficialmente por Carlos I y aceptado, imaginamos que de mala gana, por su hermano Felipe II.

Acontecimientos más importantes de la vida de Juan de Austria

Convertido ya en Juan de Austria, el pequeño infante fue enviado a Alcalá de Henares junto a sus dos sobrinos Alejandro Farnesio y el príncipe heredero Carlos, para que comenzara a adquirir la educación propia de su posición.

Una vez concluidos sus estudios, se pensó hacerle prosperar en el seno de la Santa Madre Iglesia, pero el ardoroso joven prefería la acción de un campo de batalla a rezar por la salvación de su alma.  Tras un intento fallido de fuga para unirse a las tropas que iban a liberar a Malta del ataque de los turcos, Felipe II decidió nombrarle Capitán General de la Mar.

Tres años después de su flamante nombramiento, su hermano decidió probar su valía enviándolo a sofocar la Rebelión de las Alpujarras (un conflicto del que hablaremos próximamente) junto a algunos de sus consejeros.  Una prueba de la consiguió salir victorioso tan solo dos años después de llegar a tan levantisca región.

Prácticamente no le dio tiempo a disfrutar de su primer éxito, ya que meses después, Felipe II lo eligió para comandar las naves españolas en una de las batallas marinas más famosas de la Edad Moderna: la Batalla de Lepanto, acontecida en 7 de octubre de 1571. Al igual que en su primera campaña, el joven Juan de Austria se distinguió por una gran valentía y un liderazgo, que resultó fundamental para que la coalición española-veneciana-papal, venciera al enemigo turco.

Una victoria tan resonante, que le elevó a la condición de héroe moderno y le hizo pensar en la conveniencia de obtener su propio reino. Algo que estuvo a punto de lograr en varias ocasiones, pero que no pudo conseguir por las repetidas negativas de su real hermano (el cual no se terminaba de fiar de ese medio hermano, al que todos rendían honores)

A pesar de esta desconfianza, en 1576 se volvió a confiar en él y su buena estrella para sofocar la complicada situación en la que se encontraban sumidos los Países Bajos. A pesar de su buena voluntad, la falta de apoyo de su hermano, le condenó a tener que estar luchando continuamente con sus propias tropas para evitar que estas se cobraran con la población local, los salarios que nunca llegaban.

Deprimido por la desidia española y enfermo por el tifus, rindió su alma al señor el 1 de octubre de 1578.

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