Carmen Ruíz Moragas, la amante del rey Alfonso XIII

Carmen Ruíz Moragas, nació en Madrid en 1898. Su padre, don Leandro, fue gobernardor civil de la ciudad de Granada y pertenecía a una buena familia de clase acomodada. Desde muy joven siente atracción por la escena y será el Teatro María Guerrero en donde haga su début. Además de sus buenas dotes de actriz, era una mujer de amplia cultura y dominaba perfectamente inglés y francés.

En 1919, cuando ya el rey la había conocido en el teatro y la había hecho su amante, su familia, para evitar habladurías, la instan a que se case con el torero Rodolfo Gaona, pero el matrimonio resulta ser un desastre y apenas dura seis meses.

Aunque el rey es hombre de muchas amantes, una de ellas la prima Bee, pariente de su esposa, o la institutriz irlandesas de sus hijos, con quien tiene una niña, Juana Alfonsa, quizá sea con Neneta, como Alfonso XIII llama a Carmen, con quien más dure una relación. Están juntos durante quince años, y ella le da dos hijos: María Teresa, que morirá muy joven, y Leandro Alfonso, que todavía vive y es asiduo de ciertos platós de televisión. Fue a ella a quien la reina Victoria Eugenia llegó a ver como a su verdadera rival y amenaza.

La actriz vivía en un lujoso chalet de los hermanos Otamendi, íntimos amigos del rey; y hasta allí iba la propia reina María Cristina, para ver a través de la verja del jardín como jugaban esos dos nietos bastardos y completamente sanos.

Cuando estalla la república Carmen busca la protección de otro hombre, Juan Chabás. Morirá en Madrid, en junio de 1936, apenas cumplidos los 38 años, de un cáncer de útero.

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10 comentarios sobre “Carmen Ruíz Moragas, la amante del rey Alfonso XIII”

  1. Ains, jamía, era la amante (mi abuelo diría querida o amancebada) de Alfonso XII. Tuvo con ella dos hijos y la reina la despachó a Paris con viento fresquísimo. Estos Borbones eran de bragueta muy suelta y despendolada

    1. Lo medio escuché anoche, parece ser que es una entrevista con el autor del libro, que versa sobre el tema de los bastardos de los Borbones (a ver si lo vuelvo a escuchar y me quedo con el nombre)

  2. Otra mujer culta, preparada y con ambiciones, que como muchas muchas, diremos hasta esa época, por decir algo, no pudieron conseguir esos sueños. Seguro que le pegaba mil patadas en todo el Alfonsito.

  3. Para pegarle mil patadas al Alfonsito creo que no debía de hacer falta mucho, la verdad. Los Borbones no se han caracterizado por su amor a la cultura, todo hay que decirlo. Bueno, la Chata era bastante culta; quiero decir los hombres.

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