Eneas, el troyano del que desciende Augusto

Eneas huyendo de Troya

Tras hablar del accidentado viaje de Odiseo para volver a su hogar, hoy os hemos decidido contaros la no menos interesante aventura de uno de los pocos héroes troyanos que han conseguido traspasar la barrera de los siglos, Eneas. Un hombre, del que tenemos conocimiento gracias a la historia narrada por el genial  Virgilio en la Eneida, la cual fue creada para glorificar la figura del más grande dirigente de Roma: Octavio Augusto

¿Cuáles son los orígenes Eneas?

Como todo héroe clásico que se precie, sus orígenes se encuentran entrelazados con los dioses. Su padre, Anquises, mantuvo una relación amorosa con la diosa Afrodita, de la que al poco tiempo, nació el pequeño Eneas.

Eneas huyendo de Troya

¿Por qué Augusto quiso unir la historia de este héroe a la de su familia?

Eneas, fue uno de los más distinguidos guerreros troyanos, cuyo valor se equipara al gran héroe troyano, Héctor, hijo del rey  Príamo, cuya muerte, inclinará la balanza hacia el lado griego.

Eneas, se mantuvo firme en su puesto, hasta el último de los días de la ciudad, en el que los griegos, consiguieron penetrar al recinto amurallado, devastando todo a su paso. Como muchos otros troyanos, al ver que la situación estaba perdida, escapó junto a su familia a los campos cercanos de Troya.

Desde allí acompañado por su padre Anquises y su hijo Ascanio, inició un periplo, hasta la cercana Macedonia, en la que, acompañado de varios ciudadanos troyanos, partió rumbo hacia una nueva patria.

El viaje de Eneas 

Según nos cuenta Virgilio, su madre, le habla de un lugar maravilloso, en el que podrá encontrar un lugar para asentarse y ver crecer a su hijo. Ese lugar, es la costa italiana del Lacio, objetivo hacia la que ponen rumbo desde Macedonia.

Como en todas las historias míticas, el héroe, nunca puede llegar sin sufrimiento a su destino, algo se tiene que interponer en su camino, para salir victorioso y conseguir mayor gloria. ¿Cuál es el escollo de Eneas? Una tempestad, que empuja su barco, hasta las lejanas costas de Cartago, en las que vivía la hermosa y virtuosa reina Dido.

Un encuentro, que estuvo a punto de cambiar por completo los planes de Eneas y de convertirle en rey de Cartago. Para desgracia de Dido, Zeus le indicó a Eneas, que debía cumplir el destino para el que estaba llamado y partió de nuevo hasta las costas italianas, en las que se afincó con sus compañeros y se convirtió, pasados unos años en el rey de cuyo linaje, dicen descender todos y cada uno de los emperadores romanos.

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