Entrevista imposible a: Napoleón Bonaparte III y último

Napoleon en Santa Elena. Francois Joseph Sandmann

-Y dígame ¿En que momento decidió revivir el gran Imperio Romano y sus conquistas por Europa?

– Los buenos tiempos…que lejano queda aquello. Si le soy sincero, no recuerdo el momento exacto en el que decidí salir a conquistar, todo aquello que pensaba que me pertenecía por derecho, ya que es algo que está enterrado en un lugar muy profundo de mi memoria. Lo que si recuerdo, es la sensación de cada conquista, de cada victoria, de cada pueblo sometido bajo mi bota de conquistador.

-Con las conquistas, comenzó a repartir Europa entre su familia y al ver que se le quedaba corta, decidió intentar el asalto de Portugal y de paso España ¿Por qué España?

– Es más que evidente ¿dónde iba a encontrar semejante jamón y playas? , además, ¿Usted ha visto la cara de imbéciles que tenían su reyes? Conseguir España, era tan sencillo, como arrebatarle un dulce a un niño.

– Pero no contaba con que el pueblo lo recibiera como si fuera el auténtico demonio y con la colaboración de los ingleses ¿le sorprendió la actitud de los españoles?

-La verdad es que no, los españoles siempre han sido un pueblo belicoso, a los que es complicado dominar. De hecho, salvo algunas escaramuzas puntuales y los pérfidos ingleses, admitirá usted, que poco falto para quedarme con su país.

-No sabría que decirle (discutir con el, nos parecía algo bastante descortés), hablando de España ¿Por qué puso a su hermano José en el trono y no a Murat?

¿Al zote de Murat? Ni se me pasó por la cabeza dejarle un enclave tan importante a semejante botarate. Todo lo que tenía de bueno como militar, lo tenía de malo como político. Si nos fue como nos fue con mi hermano, imagínese con un cenutrio como mi cuñado.

Ahora que habla de su cuñado, nos gustaría realizarle algunas otras preguntas más personales, acerca de algunos episodios más íntimos sobre su vida. ¿Sería posible?

Siempre que no sobrepasen el límite de lo decoroso, son bienvenidas.

-Esta bien, ¿Qué hay de cierto en las afirmaciones que cuestionan la veracidad de la dentadura de su esposa?

-¿Insinúa que la dentadura de Josefina es falsa? Porque si eso lo que me está queriendo decir, he de responderle que es algo totalmente falso. Mi querida esposa, siempre ha gozado de una dentadura excelente, mejor incluso que la de mi mejor caballo.

Siento importunarle con estas cuestiones, pero es algo que nuestros lectores agradecerán. Siguiente pregunta ¿por qué le representó David, con la mano dentro de la casaca? ¿Le dolía algo?

-Esa postura a la que hace usted referencia, tiene una anécdota muy graciosa detrás, que paso a relatarle a continuación. Un día, mientras estaba con David en el estudio, uno de mis criados, vino a pedirme un aumento de sueldo para mantener a su familia –yo sabía perfectamente que era soltero- y me metí la mano en la casaca para aparentar que buscaba la cartera.

-¿Y la llevaba encima?

Por supuesto que no ¿para que voy yo a necesitar llevar dinero encima? Lo que hice, fue buscar durante un buen rato y aparentar sorpresa al descubrir que me la habían ‘’robado’’. A David le hizo gracia la historia y desde entonces me retrataba de esa manera.

Vaya, quien podría sospechar una historia así. Siempre pensé que se debía a sus tan comentados problemas de salud estomacal, hablando de su salud, ¿Qué nos puede contar sobre aquel pequeño problema que le impidió estar al 100% en Waterloo?

De eso no voy a hacer comentarios, es un recuerdo muy doloroso para mí.

Está en su derecho de no contestarnos. Muchas gracias por atendernos Monsieur.

Gracias a vosotros por venir y compartir estos momentos conmigo. Partid sin demora y decirle a mi cocinero que me prepare una sal de frutas, hoy me molesta terriblemente el estómago.

 

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