La escultura griega

Kore

A pesar de que multitud de personas consideran que no hay nada que debamos agradecerles a los griegos (ya que piensan que muchas cosas de las que forman parte de nuestra cultura se las debemos a los romanos), lo cierto es que hay multitud de elementos griegos que perviven entre nosotros.

Elementos como los que se van a convertir en nuestros protagonistas de hoy, las esculturas griegas y más concretamente los períodos artísticos por las que estas fueran pasando.

Períodos de la escultura griega

Antes de dar comienzo a nuestro repaso por los diferentes períodos de la escultura griega, creo que es necesario aclarar que un alto porcentaje de las esculturas que se realizaban a lo largo de este período de la Historia del Arte, eran de bronce. ¿Por qué realizamos esta aclaración? Porque por culpa de las copias romanas en mármol, todos hemos pensado en alguna ocasión que las griegas eran del mismo material.

Kore

Período Arcaico (s. VII-VI a.C.)

La tipología escultórica que caracteriza este primer período, son las representaciones de los elementos más jóvenes de las comunidad, las Kores y los Kuros. Unas esculturas de factura bastante rudimentaria, de ojos almendrados, que se caracterizan ser prácticamente estáticas. De hecho, el único movimiento “natural”que se puede vislumbrar en ellas, es lo que se conoce como sonrisa arcaica.

Diadumeno Policleto

Período Clásico (s.V-IV a.C.)

Durante el Período Clásico, se da lo que podríamos calificar como la etapa de máximo esplendor de la escultura griega. Una etapa en la que los modelos figurativos fueron evolucionando hacia una mayor expresividad, naturalismo y una sensación de movimiento más próxima a la realidad.

Las estatuas adquieren poses naturales y tanto su anatomía, aunque muy idealizada, como sus facciones son mucho más veraces. Una anatomía, que como muchos sabréis estaba sometida a un rígido canon, en el que todas y cada una de las partes de la estatua eran en resultado de unos exhaustivos cálculos matemáticos.

El niño de la espina

Período Helenístico (s.IV-II a.C.)

Tras la Época Clásica, la cultura de la Hélade empieza a expandirse por todos aquellos países que tenían relación directa con Grecia. Una difusión, que consiguió que la escultura diera un paso más hacia delante, adquiriendo todo tipo de influencias.

Se le resta importancia al canon ideal de la belleza, sustituyendo lo bello por composiciones en las que prima más el naturalismo y la representación de las emociones.

 

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