Perseo, el hombre que acabó con la vida de Medusa

Perseo

Ya que la semana pasada os hablamos sobre Medusa y sus hermanas, esta hemos decidido dedicarle nuestro espacio de Mitos y Leyendas al semidiós que consiguió darle muerte Perseo

¿Quién es Perseo y por qué le damos la denominación de semidiós?

Perseo, es el hijo de la princesa de Argos, Dánae, una hermosa muchacha que fue encerrada en una torre por su propio padre, para evitar que pudiera casarse y tener descendencia. ¿Por qué este empeño en evitar que tuviera hijos? Porque al ser la única hija Acrisio, rey de Argos, había bastantes probabilidades de que la profecía hecha por el oráculo, la cual decía que iba a perecer a manos de su propio nieto le mataría, llegara a cumplirse.

Así que, para evitar males mayores, pensó que lo mejor para todos, era hacer poner a su hija a buen recaudo. Pero, el pobre hombre, no sospechaba, que el mismo Zeus, se iba a  oponer a sus deseos y por medio de una estrategia muy elaborada (se convirtió en lluvia dorada), dejó embarazada a Dánae.

Su padre, enfurecido por este acontecimiento, mandó introducir a ambos en un cofre y lanzarlo al mar, el cual estaba tan embravecido, que aseguraba un pronta muerte para ambos. Sin embargo, gracias a la intervención de Zeus, en mar fue calmado por Poseidón y el cofre, consiguió llegar sin sufrir daño a la isla de Serifos, en la cual fueron acogidos por Dictis, el cual crio a Perseo como su fuera su propio hijo.

Perseo

¿Cuáles fueron sus actos más heroicos?

Además de su archiconocido episodio contra Medusa, de cuyo enfrentamiento, no solo obtuvo la cabeza de la gorgona, ya que de la sangre de este monstruo mítico, nació mágicamente, el caballo Pegaso, existen otras muchas aventuras mucho menos conocidas, como por ejemplo el rescate de Andrómeda.

Andrómeda, era la hija de Cefeo y Casiopea, cuya suerte es puesta en manos del destino, ya que por culpa del orgullo de su madre, es encadenada a una roca, para que los seres del mar se apacigüen y sea olvidada su insolencia.

Por suerte para Andrómeda, el joven Perseo, que pasaba por allí, se enamoró tan perdidamente de ella, que fue a pedirles permiso a sus padres para liberarla y matar al monstruo que amenazaba con devorarla.

Tras vengarse del malvado Políctedes, que lo envió a combatir contra Medusa, se trasladó a uno de los reinos vecinos, en los que fortuitamente, golpeó a su anciano abuelo, cumpliéndose al pie de la letra, los designios del oráculo.

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