Ana de Austria

Nació en Valladolid en 1601 y a los catorce años la casaron con Luís XIII, que entonces era el Delfín de Francia. La boda se celebra en la catedral de San Andrés de Burdeos. Como a todos los jóvenes de la realeza les han casado por interés y no se aman. Son tan distintos…Ana es alegre y con ganas de vivir y Luís taciturno y dominado por su madre, María de Médicis. Ana se encuentra fuera de lugar en la corte francesa; cree que todos los matrimonios deben ser como el de sus padres, Felipe III y Margarita de Austria, que se aman profundamente. Su suegro, Enrique IV, cambia sus ideas religiosas a conveniencia y ya ha repudiado a Margarita de Valois para casarse con la Médicis por su enorme riqueza.

Cuando Ana llega a Francia ya el reino está en manos de la reina madre y del cardenal Richelieu. El propio Luís XIII se deja influenciar por su halconero, Luynes, cuya esposa, María de Rohan, influye negativamente en la reina. Incluso intenta que Ana tenga una aventura amorosa con el duque de Buckingham, al que ha conocido en un baile de máscaras. Nunca se ha llegado a saber si han tenido una relación. Pero de todas formas Richelieu la acusa ante el rey. Ciertos historiadores hablan de un complot para matar al rey y colocar en el trono a su hermano Gastón, para luego casarle con Ana.

El rey no ama a su esposa y mantiene relaciones igual con hombres que con mujeres. Pero Ana poco a poco se va haciendo fuerte en política y al morir su marido lo primero que hace es conseguir que el Parlamento anule la disposición testamentaria en donde se menciona que la regencia sea compartida por Ana, Gastón y algunos nobles. Lo primero que hace es nombrar primer ministro a Mazarino, a pesar de que ha sido el hombre de confianza de su eterno enemigo, Richelieu.

La reina Ana debe enfrentarse al problema de la Fronda y lo hace con la ayuda del cardenal Mazarino, en el que se apoya para todo. Corre el rumor de que son amantes y aunque hay quien dice que se trata de una relación platónica, al parecer hay cartas que demuestran que entre ellos hubo cierto grado de intimidad.

Hay que decir en favor de Ana que cuando su hijo, Luís XIV, llegó al poder, ella se fue retirando de la política poco a poco y se recluyó en Val de Grace, donde murió de cáncer en 1566.

2 comentarios sobre “Ana de Austria”

  1. De nada, guapa. Esta es la de los joíos herretes de la reina y la que montaron los mosqueteros para recuperarlos

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