La Guerra de Troya II

Griegos y Troyanos disputandose el cuerpo de Patroclo

En el post anterior, hablamos sobre las causas que provocaron la Guerra de Troya y os prometimos dedicarle  un par de artículos más, con sus acontecimientos más importantes y las consecuencias que tuvo para uno y otro bando.

El de hoy, lo dedicaremos a señalar los acontecimientos más importantes y que ha pasado más desapercibido, que tuvieron lugar durante este épico conflicto. Vamos a dividirlo en 2 partes,  la primera antes de la muerte de Aquiles y la segunda tras su muerte.

Antes de la muerte de Aquiles

Tres son los hechos que destacan por encima del resto antes de que el invencible Aquiles, dejara al bando griego, huérfano de uno de sus mejores guerreros.

Secuestro de Criseida e intercambio por Briseida

Agamenón, borracho de poder, tras las conquistas realizadas en los alrededores de Troya, no dudo en secuestrar a la hija del sacerdote de Apolo, Criseida, a la que convirtió en su esclava. Este acontecimiento, unido a la negación de devolvérsela a su padre, a pesar de que ofrecía un cuantioso rescate, provocó la ira del dios Apolo. Una ira, desatada sobre las naves griegas y cuya única opción de apaciguamiento era, la devolución de Criseida.

Gracias al empeño de Aquiles, Criseida, fue devuelta a su padre, a cambio de ceder a su esclava favorita a Agamenón. Este hecho encolerizo de tal manera a Aquiles, que se retiró de la batalla y se negó a combatir hasta que el jefe de los griegos depusiera su actitud despótica.

Muerte de Patroclo

Los griegos, desmoralizados por la ausencia de Aquiles en el combate, iban cediendo cada vez más terreno, lo que propició que los troyanos, vieran la oportunidad ideal para alejar a los invasores de la ciudad, prendiendo fuego a sus naves.

Por suerte para los griegos, la figura de Aquiles volvió al combate ¿por qué decimos la figura? Porque el que llevaba la armadura, no era el gran héroe, si no su gran amigo Patroclo, el cual dio ánimos a las tropas, consiguiendo repeler a los troyanos y apagar los incendios. Sin embargo, en el fragor de la batalla, Héctor, pensando en que se enfrentaba a su mortal enemigo, dio muerte al joven Patroclo, quedándose con la armadura de Aquiles.

Muerte de Héctor

La muerte de Patroclo, despertó la furia de Aquiles, regresando al campo de batalla, para enfrentarse cara a cara con el asesino de su mejor amigo. Tras un duro combate, el cuerpo de Héctor, fue arrastrado alrededor de la ciudad, atado a un carro.