Lola Montes

 

Aunque pasó a la Historia con un nombre español, poco tenia ella de española. Se llamaba realmente María Dolores Elisa Gilbert y nació en Limerick, Irlanda, en 1818. Sus padres, como muchos románticos, veían en España un país exótico y por eso la empiezan a llamar Lola. A los cuatro años la familia entera se muda a la India, y allí muere poco después su padre, víctima del cólera. Su mejor amigo, el capitán Graygie, se hace cargo de la viuda en todos los sentidos, ya que terminan casándose al poco tiempo. Quizá para verse más libre envían a Lola a un internado de Escocia, y pasará las vacaciones en la casa natal de su padrastro, en Montrose.

La niña no se acostumbra al clima frío y a las brumas después de la calidez de la India y apenas sal ida de la adolescencia se fuga con un oficial y se casan en secreto. Volverá a la India, pero el matrimonio no dura mucho. El marido es un borracho empedernido y la abandona.

Lola vuelve a Inglaterra y ya en el barco conoce a otro hombre, también militar. Es en Londres donde empieza a trabajar como bailarina y se da a conocer con el nombre que la hizo famosa; Lola Montes. Pero el puritanismo inglés no se lleva bien con sus estridencias y exhibiciones, así que decide probar fortuna en París. Allí un alemán se enamora de ella y se la lleva a Varsovia, donde le consigue un contrato en la Ópera.

De Varsovia tiene que huir como buenamente puede, pues rehúsa acostarse con el virrey y se dicta contra ella una orden de arresto. Se traslada ahora a Berlín, en donde conoce a Franz Liszt y viven juntos un tiempo.

A los veintisiete años, ya de vuelta en París, tiene amoríos con un periodista que se bate en duelo por ella y muere, dejándole una pequeña herencia. Será en un viaje a Munich cuando conozca al hombre que la hizo famosa, el rey Luís de Baviera, que cuenta ya más de sesenta años y que se enamora de ella como un cadete. La nombra condesa de Landsfeld y baronesa de Rosenthal, y pone a su disposición un hermoso palacio. Meternich le ofrece dinero para que abandone el país, pero ella no acepta. Sin embargo, es el pueblo llano quien se rebela contra esta situación y cada vez que Lola sale a la calle es insultada y hasta apedreada. Obligan al rey a que la eche de Baviera y aún en contra de su voluntad tiene que hacerlo porque teme una revolución. Sin embargo, no tarda ni seis meses en abdicar.

Lola conoce en Londres a Georges Heald y se casan, aunque el matrimonio no es válido porque el divorcio de su primer marido no se había hecho oficial. Se casa por tercera vez con un periodista americano, Hall, aunque enseguida se separan. En los últimos años recorrerá las calles de Nueva York repartiendo entre la gente libros religiosos. Murió en 1861, a los cuarenta y tres años, pobre y sola.

2 comentarios sobre “Lola Montes”

  1. Muchísimas Gracias por descubrirme esta mujer.
    Yo estoy enamorada del siglo XIX y desde luego de la Condesa de Vilches, que también tiene su historia…Me gusta Lola, sin señor y mucho.

  2. Si, el problema es que Lola le gustó a muchos. Y mire usted por donde, la mayoria se quedaron sin una perra chica. Mujer de recursos, sin duda.

Los comentarios están cerrados.