Los trabajos de Hércules III

Pájaros de Estínfalo

Continuamos una semana más, aprendiendo todos los detalles sobre los trabajos de Hércules. Unas tareas, encomendadas por su envidioso primo Euristeo para librarse de la presencia de Heracles, a las que nuestro valeroso héroe consiguió hacer frente gracias a su legendaria fuerza y su extraordinaria inteligencia.

¿En qué trabajos vamos a tener que echarle una mano hoy?  Descúbrelo  en unos pocos segundos.

Pájaros de Estínfalo

Eliminar a los Pájaros de Estínfalo

Las terribles aves a las que tenía que hacer frente, llevaban bastante tiempo martirizando a los habitantes de los pueblos vecinos del lago Estínfalo.

¿Qué tenían de terribles? Según las fuentes clásicas, estos animales míticos, cuyas alas, pico y garras eran de bronce, poseían unos excrementos tóxicos, con los que arruinaban todas las cosechas de los alrededores.

Con la esperanza de ver fracasar a su primo, Euristeo, envió a Heracles hasta Estínfalo y le encomendó la tarea de matar a estos monstruos. Y apunto estuvo de hacerlo, ya que no contaba con armas suficientes para eliminar a todos los pájaros.

Por suerte, Atenea se apiadó de él y le prestó una campanilla, con la que logró que los pájaros se dispersaran y no volvieran a revolotear nunca más por Estínfalo.

Toro de Creta

Capturar al Toro de Creta

¿Estáis pensando en el Minotauro? Sentimos deciros que os estáis equivocando, ya que al que debía capturar Hércules, era a su padre (el del Minotauro, no del de Hércules, que era Zeus)

El toro al que tenía que hacer frente nuestro gran héroe, es un ejemplar que Poseidón hizo  emerger del mar, para que el rey cretense, Minos, realizara con el un sacrificio para el dios. Lo malo es que, el toro era tan hermoso, que al rey le pareció un sacrilegio arrebatarle la vida, incorporándolo a su ganado.

El dios, como no podía ser de otra manera, perturbo el juicio de la esposa del rey, haciéndola que se aparease con el toro y tuviera al archiconocido Minotauro. Tras este terrible suceso, el toro enloqueció de tal manera, que de su aliento brotaba un fuego abrasador.

Tras pedirle permiso a Minos, el cual estaba deseando librarse de semejante bestia, consiguió subirse en su lomo y llevarlo hasta la presencia de Euristeo, el cual, quiso congraciarse con los dioses sacrificándolo, algo que rechazaron por su carácter violento.

Más trabajos de Hércules, la próxima semana, aquí en vuestro rincón de Historia favorito.

 

 

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