Karin Goering, la nazi sueca

Carin Goering

 

Sueca de nacimiento, de soltera Karin Fock. Procedía de una noble familia de ascendencia irlandesa. Se casa con el coronel Von Kantzov, con el que tiene a su hijo Thomas. Será precisamente en el castillo de su suegro, cuando el niño tiene cinco años, cuando conoce a Hermann Goering, que había pilotado junto al Barón Rojo, y por quien se siente atraída inmediatamente. Él, cinco años más joven, también se enamorará perdidamente de la sueca, hasta el punto de empezar a verse clandestinamente. En un viaje a Munich no tiene reparos en presentarle a su madre, quien condena la relación adúltera. Cuando el esposo se entera intenta por todos los medios recuperarla, pero a ella sólo le interesa su dinero para gastárselo alegremente con el amante. Karin le pide el divorcio y a él no le queda más remedio que aceptarlo. Con el dinero que le corresponde pondrá su nueva casa al contraer matrimonio con Hermann. Ya ha conocido en Munich a Hitler y queda obnubilada por su presencia y sus ideas. Decide dedicar su vida a lo que llama “la sagrada causa” y empieza a trabajar para el partido. Thomas se queda con su padre y ella apenas le explica que estar feliz porque “al fina Mamá ha encontrado el amor de verdad”. El marido despreciado intentará suicidarse varias veces.

Carin Goering

La salud de Karin Goering es peor cada día pero a pesar de todo cuida con abnegación de Hermann, que ha sufrido una herida en una pierna y para calmar los dolores se ha vuelto adicto a la morfina. No abandona el cuidado de su esposo ni el trabajo para la causa a pesar de que le diagnostican una enfermedad del corazón y sabe que le queda poco tiempo de vida. Muere en 1931, el mismo día que cumplía 43 años. Es enterrada en Suecia pero a los dos años de su muerte la tumba es profanada y Goering decide traer su cuerpo a la finca que ha comprado y que bautiza como Carinhall, donde le construye un mausoleo. Hitler ensalzará su figura como prototipo de la mujer aria entregada al partido y como ejemplo para todas las demás. La segunda esposa de Goerin, Emma, será su primera enfervorizada defensora y admiradora.

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